ANÁLISIS – Gears of War 5 (Campaña)

GÉNERO: Acción
DESARROLLADORA: The Coallition
DISTRIBUIDORA: Microsoft
VERSIONES: PC, Xbox One
FECHA DE LANZAMIENTO: 06.09.2019
VERSIÓN ANALIZADA: PC

CONDICIONADO POR LAS MODAS

La nueva trilogía iniciada con Gears of War 4 supuso todo un reto para su grupo de desarrollo, The Coallition. Se creó un nuevo marco argumental para un elenco de protagonistas y enemigos totalmente renovados, en el que además tenían cabida todas las historias vividas por Marcus Fenix y compañía. El resultado fue un juego al que le costaba arrancar, y que además adolecía del carisma del elenco clásico, pero que una vez “lanzado” se convertía en una continuación muy notable que recuperaba parte de la esencia perdida en la saga. Este Gears 5 viene con la intención de asentarse como juego de la franquicia por derecho propio, y lo hace en primer lugar cambiando de protagonista -quizá uno de los puntos más flojos de su antecesor- y realizando cambios importantes en algunas mecánicas jugables. Veremos si todos esos cambios han merecido la pena.

 

La historia continua exactamente donde lo dejó su anterior entrega, la cual por cierto te dejaba con cara de tonto cuando mostraban los créditos finales. De nuevo contamos con esa mezcla de enemigos -Locust y el Enjambre-, con rollos familiares que tampoco hay que tomarse demasiado en serio, pero que están ahí para dar cierto contexto a la historia. Y es cierto que en un Gears suele ser lo de menos, pero se nota que en esta entrega han querido profundizar en todo el trasfondo no solo con las típicas secuencias animadas, sino también con un montón de referencias dispersas por unos escenarios más extensos de lo habitual.  JD, el hijo de Marcus y prota insulso de la cuarta entrega, se hace cargo del primer acto de una manera mucho más convincente que en todo el juego anterior. No es que ahora se haya convertido en un personaje memorable, pero se nota una evolución respecto a lo vivido en su predecesor. Tras acabar ese primer acto, que como he dicho anteriormente, sirve para arrancar el juego de una manera bastante contundente, el juego te pone en la piel de Kait Diaz, compañera de grupo en la anterior aventura cuyas conexiones con el Enjambre dan bastante juego en lo que resta de historia. En esta entrega hay más líneas de diálogo que nunca, muchas veces tirando de charlas entre los compañeros de fatigas mientras exploran o van hacia un punto del escenario, en plan Uncharted por poner un ejemplo reconocido por todos. Pero a pesar de que la historia y el trasfondo están ahí, donde hay que exigirle a un Gears es en el apartado jugable. Y curiosamente, nada más arrancar el capítulo dos empezamos a ver cosas que chocan con lo que el fan de la saga esperaría.

Kait no se estrena sola, lo hace de la mano del esquife, una especie de trineo a vela que utiliza para desplazarse por los escenarios en una suerte de semi mundo abierto sin demasiada chicha. Y es que aparte de la misión principal, se han incluido encargos opcionales que te llevan a las típicas zonas calientes de un mapa vacío, donde te espera algún que otro combate interesante, más por la dificultad, que por el diseño del mismo. La idea no está del todo mal planteada, y como se suele decir en estos casos los objetivos secundarios no restan, pero siento que tampoco terminan de sumar. No es que te hagan perder el hilo de una historia súper atractiva, pero sí que cortan el ritmo de la campaña principal, dando la sensación que están ahí para cumplir con la moda, para alagar la experiencia un par de horas y poco más. Incluso si pasas de este tipo de misiones, los desplazamientos en el esquife son aburridos y no aportan ni pizca de diversión al conjunto, perdiendo la oportunidad de haber incluido mecánicas que hiciesen más atractiva la exploración, o qué narices, poder pegar cuatro tiros a algún bicho durante los trayectos. Pero ni eso. Al final esta mecánica queda como un quiero y no puedo, un añadido que desde luego no pasará a la historia de la saga por derecho propio, o al menos eso quiero pensar.

Pero no todas las novedades son tan cuestionables. La incorporación de la figura de Jack, un androide que acompaña al grupo en todo momento, supone una de las adiciones más resultonas de la saga. Este simpático robot posee una serie de habilidades que se irán desbloqueando a medida que avanza la historia, y que puedes usar en mitad del combate transformando por completo el desarrollo de un tiroteo si así lo deseas. Unas habilidades pueden hacerte invisible, otras te ponen un potente escudo de protección, e incluso puedes pedirle que se haga con el control de un enemigo para que luche a tu lado. En definitiva, la existencia de Jack proporciona un componente estratégico que le sienta de maravilla al conjunto, máxime teniendo en cuenta que la dificultad del juego ha subido un puntito respecto a su predecesor. Y en esta misma onda se encuentran los nuevos movimientos de ejecución, los cuales añaden espectacularidad a unas secuencias de infiltración cortas pero que aportan su granito de arena en cuanto a variedad. Y luego cómo no, está el desarrollo de la acción, que sigue siendo igual de espectacular y contundente que siempre. El primer Gears of War sentó las bases de cómo se deben hacer los juegos de coberturas, y esta nueva entrega supone el enésimo refinamiento de la fórmula. El control del personaje es preciso y el sistema de coberturas funciona a las mil maravillas, es en definitiva lo que hace de esta saga la mejor en su género. Y tiene su mérito que un juego en el que te pasas el noventa por ciento del tiempo haciendo lo mismo, una y otra vez durante más de diez horas, no llegue a cansar nunca. Culpa de de ello lo tiene un diseño de niveles de notable alto, con algunos enfrentamientos memorables que requieren de la colaboración de todos los miembros del grupo. Lógicamente el buen trabajo en la elaboración de escenarios con sus rutas alternativas se aprecia más al jugarlo en cooperativo, aunque en solitario también funciona más que decentemente gracias a una IA de los compañeros bastante apañada.

Igual de afinado está todo lo relacionado con el apartado técnico. Como buen producto triple A, los valores de producción están al más alto nivel, desde el contundente aspecto gráfico hasta un doblaje al castellano muy notable. Gears 5 es un juego que entra por los ojos, aunque ya no sorprende tanto como lo hizo su anterior entrega. Se nota que es un juego que parte de las limitaciones de la consola pequeña de Microsoft, a la cual el paso de los años le está pasando factura. Consecuencia de ello la versión para compatibles es capaz de mostrar mucho más músculo gráfico sin la necesidad de tener un equipo de ultimísima generación. El juego se ve y se oye estupendamente, pero no me queda la menor duda de que podría haber sido mucho más “tocho” sin dichas limitaciones auto impuestas por la compañía.

A pesar de las pegas comentadas, la campaña de Gears 5 cumple de sobra con lo que se espera de una continuación de tanto renombre, aunque también es cierto que no termina de dar ese pequeño salto que le haga alcanzar el sobresaliente. La dudosa implementación del mundo semi abierto tiene mucha culpa de ello, afortunadamente no ha conseguido emborronar el resto de la experiencia, la misma que llevamos disfrutando durante más de una década, y que esperemos, siga dando guerra otros tantos años más.

LO MEJOR
El sistema de coberturas está muy pulido.
Técnicamente resultón sin pedir mucha máquina.
El desarrollo de la acción ha mejorado con la aparición de Jack.

LO PEOR
El mundo semi abierto no resulta muy estimulante.

7/10

 

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