GÉNERO: Acción
DESARROLLADORA: Ninja Theory
DISTRIBUIDORA: Capcom
VERSIONES: PC, PS3, Xbox 360
FECHA DE LANZAMIENTO: 15.10.2013
VERSIÓN ANALIZADA: PC
ESTE DANTE TAMBIÉN MOLA
Dejar una de tus sagas más emblemáticas en manos de un estudio ajeno es, cuanto menos, una maniobra arriesgada. Así lo vimos muchos cuando Capcom anunció que la nueva entrega de Devil May Cry iba a ser desarrollada por Ninja Theory, autores entre otros de Enslaved: Odyssey to the West, juego que contó con algunas críticas no especialmente buenas. Pero las dudas no acabaron aquí. Además se trataba de un reboot de la serie que, para desesperación de sus seguidores, cambiaba por completo el aspecto de Dante, su protagonista. Ese híbrido de hombre y demonio de pelo largo y grisáceo, fácilmente reconocible a simple vista en cualquier captura, deba paso a un jovenzuelo cuyo aspecto haría las delicias de las «Beliebers» de turno. Puajjjjj. ¿Qué más podría salir mal?
Una vez superado el trauma estético, lo cierto es que el juego presenta un aspecto bastante notable en todas sus facetas. El nuevo Dante es un juerguista desmemoriado que a la postre resulta tan fanfarrón como lo era el «antiguo». Sigue siendo un híbrido que aúna lo mejor de cada raza, lo que le convierte en una amenaza latente para Mundus, el nuevo cabronazo de la historia al que has de aniquilar. Y en eso consiste el argumento del juego, en un enfrentamiento continuo contra hordas de demonios orquestados por un tirano que, ya de paso, es el jefe de una megacorporación que tiene comido el tarro a la ciudadanía. Por detrás hay una trama que indaga en el pasado de Dante, y que de paso rescata personajes ya conocidos de la saga original, dándoles un enfoque más actual. El argumento puede sonar algo superficial y plagado de estereotipos, pero Ninja Theory se ha currado unas cuantas secuencias animadas en las que Dante muestra su chulería típica, y que dan a la historia un empaque muy digno.
Pero las diferencias respecto a la saga original se dejan ver muy pronto. El reboot da continuidad a muchas de las mecánicas ya vistas con anterioridad, no en vano sigue siendo un hack & slash de manual, solo que ahora cuenta con nuevas posibilidades. Este DMC no se prodiga mucho en cuanto a variedad de combos -es un poco rácano en este sentido-, pero a cambio incluye dos nuevos modos de ataque bautizados como Ángel y Demonio, los cuales nos permiten desplegar sus propias armas y combos mediante el uso de los gatillos. La idea consiste en enlazar el uso de golpes mediante diferentes técnicas: que si un tiro a distancia por aquí, que si un combo con la espada por allá, y ya de paso apuntilla al enemigo con alguno de los nuevos modos de ataque, todo ello al son de una música machacona que se ajusta a la acción como un guante. Cuanto más creativo seas mejor calificación recibirás, lo que a la postre supone un aliciente para volver a jugar y obtener la puntuación perfecta en dicho nivel. Vamos, lo que cualquier amante del género busca en un título de este tipo.
El resto de apartados jugables no distan mucho de lo visto en la saga original. El ritmo de la acción sabe combinar enfrentamientos en escenarios abiertos y secciones de plataformas, para luego meterte en interiores salpicados de secretos los cuales, por cierto, solo pueden ser descubiertos tras haber adquirido determinados poderes. Esto implica que durante la primera partida te quedarán cosas pendientes para una segunda vuelta, y ya de paso, aprovechar para disfrutar de los niveles de dificultad avanzados. DMC es un juego sencillo que te sabrá a muy poco si ya eres experto en el género, y solo tras desbloquear dichos niveles, podrás disfrutar de la exigencia que debería ofrecerse desde el comienzo. Ni siquiera los enemigos finales, de aspecto tocho eso sí, suponen el desafío que todos esperamos en este tipo de juegos. Quizá la ausencia de dificultad, especialmente sangrante durante la primera mitad del juego, sea el apartado más criticable del reboot, y no tanto la nueva estética de su protagonista. No obstante la campaña, de unas diez horas de duración, es lo suficientemente amena y divertida como para que te apetezca rejugarla.
Tampoco anda mal surtido en el apartado técnico. Ninja Theory tira del Unreal Engine 3 para dar forma a un mundo plagado de monstruos deformes, y edificios que se despiezan y derrumban a tu paso de una manera bastante efectista. Se nota a la legua que es un juego de «su» generación, en el que las texturas tardan en cargar, y los modelados de los personajes secundarios suelen mostrar más aristas de lo acostumbrado hoy en día; pero por otro lado se agradece el esfuerzo realizado en materia de amplitud de algunos escenarios, y del apabullante color escogido en muchos de ellos. No hay mucho que reprocharle en este sentido, salvo por el hecho de que las versiones para consolas están limitadas a 30 fps, un gran revés para los amantes del género. Afortunadamente en PC corre a 60 fps sin despeinarse, siendo la versión más recomendable de todas.
Más allá de todo el jaleo montado en relación al nuevo look, este nuevo DMC se deja jugar tan bien como los anteriores títulos de la franquicia. Quizá no alcance las cotas de excelencia exigidas por sus seguidores, pero por otro lado el sistema de combate funciona muy bien, el diseño de niveles está muy trabajado, y en definitiva, las sensaciones que transmite el reboot resultan muy positivas. La única pega es la ya comentada ausencia de dificultad durante la primera partida, pero si eres capaz de perdonarle este aspecto, puede que no eches de menos al antiguo Dante tanto como creías.
LO MEJOR
Las novedades introducidas en el sistema de combate.
LO PEOR
Los niveles de dificultad iniciales son muy sencillos.
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